Sin duda alguna el fin de la dictadura en España ha marcado a fuego sus rasgos sociales. Luego de un tercio de siglo bajo el régimen, algunos se refieren a esa ideología de libertad del pueblo español, como su "gran destape". El espíritu del pueblo de España tiene como característica principal el amor por la libertad y una especie de frescura que deriva de ello.
¿Quién no ha oído hablar de la movida madrileña? La gran capital fue el lugar por excelencia para el apogeo social de los años ochenta, y aún hoy es uno de los lugares más vivaces del país.
Sin embargo, cada región vive sus propias manifestaciones sociales, artísticas y culturales.
El español es amante de la diversión, la libertad, el disfrute en todas sus formas. Y una vez más esto se relaciona directamente con su historia. Es un pueblo con tradiciones forjadas en medio de avatares, con mezclas culturales y religiosas que han creado un verdadero oasis social en Europa.
Hoy en día es fácil percibir en cada persona el marcado espíritu nacionalista, lo que no opaca su hospitalidad y cordialidad para con quien elija acercársele.
El esfuerzo por conservar sus raíces, y costumbres tan costosamente obtenidas, se traduce no sólo en la actitud regionalista de cada persona y en cada provincia o comunidad de forma diferente, sino también en el espíritu conservacionista en lo que refiere a monumentos, plazas, fachadas, y todo lo que forme parte del patrimonio histórico. Todos los grupos regionales protegen a ultranza sus costumbres, leyendas y las más antiguas tradiciones, tanto culturales como religiosas. Verás que al visitar un sitio histórico, no faltará ciudadano español que te cuente el cómo y el porqué de su origen para transmitirte orgulloso partes de su historia.
Esa personalidad férrea y sanguínea en cuanto a sus raíces, quizás sea lo que ha forjado también su actitud en cuanto a la expresividad. Tienen una forma de comunicarse completamente abierta y desenfadada. Puedes entablar una fluida conversación con un español del que ni conoces su nombre, en una taberna o cualquier otro lugar de ocio. Nunca olvides que si bien no acostumbran al contacto físico explícito, al saludar lo hacen efusivamente con un beso en cada mejilla. Aunque luego de eso no es habitual el "roce", a no ser entre parejas o amigos de antaño.
Es posible malinterpretar el ritmo acelerado y el acento casi imperativo del español al hablar. Esto no debe intimidarnos, simplemente es un rasgo de su personalidad tan expresiva. Que hablen como si tuvieran prisa, no quiere decir que deseen terminar la conversación, talvez todo lo contrario. También puede sorprender la franqueza, a veces impulsiva, al expresar sus opiniones o sentimientos.
El buen humor también es una característica del español: nunca se opondrán a reírse ni siquiera de ellos mismos.
En algunas ocasiones se puede observar cierta "competencia" con algunos vecinos del continente, pero esta actitud también es producto de los avatares de la historia española. El hecho de haber sufrido conflictos y situaciones que han sido casi devastadoras para su economía y el estado del país en todos los aspectos, ha formado una sociedad celosa de su nación. Protegen con uñas y dientes su patrimonio, su geografía, sus tradiciones; así como sus logros y fuentes de trabajo.
Más allá de las leyes que lo determinen, el español siente una inmensa devoción, respeto y admiración por la Familia Real. La monarquía no es sólo la forma oficial del gobierno, sino un modelo a seguir, y es habitual que sientan interés hasta por los pormenores del círculo Real de la misma forma en que lo hacen por las estrellas del mundo del espectáculo.
En cuanto a los "gustos" de los españoles, como ya hemos mencionado, siempre estarán ligados a los placeres de la vida. La libertad, la diversión, los sabores y el pleno disfrute. También es importante para ellos preservar el ámbito familiar y del hogar.
La jornada laboral siempre ha tenido recesos de 2 horas al mediodía para almorzar en la casa y tomar un descanso, aunque desde principios de 2006, muchas empresas se han adherido a una nueva norma que reduce ese intervalo a menos de una hora. Esto sin duda ha causado gran descontento en los trabajadores con la tradición de la siesta diaria fuertemente arraigada, pero lamentablemente las nuevas exigencias del mundo laboral globalizado no tardan en llegar hasta las sociedades más conservadoras y tradicionales, para contagiar su vorágine productiva.
Los placeres culinarios están en los primeros puestos de disfrute para el español, que ama la buena comida. Platos abundantes, fuertes condimentos y sabores destacados. Un menú repleto de platos típicos y una infaltable copa de buen vino.
Otra nueva norma que contradice los gustos y costumbres del español es la restricción de consumo de tabaco. Actualmente sólo se puede fumar en los hogares, al aire libre, y algunos pocos lugares habilitados, y ya ni siquiera conseguir un atado de cigarrillos es tan simple como antes: su venta sólo está permitida en tabaquerías, y por medio de máquinas expendedoras habilitadas, de las cuales no se permite el uso a menores de 18 años.
Dado que desde siempre se habían ignorado previas normas débiles en cuanto a la restricción de fumar en ciertos lugares, ahora la forma de asegurarse el cumplimiento general de la restricción es la aplicación de multas a los infractores, que van desde € 30 a € 10000 para faltas consideradas de gravedad.